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GNU: 27 años de derecho al conocimiento

30 sep

Texto original propuesto para la introducción al curso “Instalar no es suficiente” (introducción práctica a GNU/Linux) en Edusol 2010 “Bienes Comunes”

En el tiempo que nos toca vivir, ya no podemos conformarnos con los conocimientos que hemos adquirido en las aulas o en la vida, el mundo avanza mucho más rápido de lo que es posible seguir los cambios y una fuerza importante de este cambio acelerado (que afecta todas las áreas de la vida y aún zonas alejadísimas de las ciudades), son las Tecnologías de la Información y la Comunicación.

A finales de la década de 1970 se empezó a imponer en la industria del software una tendencia de ocultar el código de los programas con que las computadoras funcionan, a los usuarios y a posibles competidores. Algunas corporaciones han privado a la gente del derecho al conocimiento1 de como funcionan las tecnologías sobre las cuales podemos comunicarnos y compartir conocimientos, opiniones y cultura en general. Así ha sido la sombra que el software privativo ha extendido sobre la educación, la cultura y el conocimiento, pero sólo en las tecnologías que pudieron controlar, porque pese al modelo de negocios basado en imponer la ignorancia a los usuarios, las tecnologías sobre las que se ha construido Internet y las telecomunicaciones en general, siempre han sido protocolos abiertos y estudiados por decenas de miles de científicos e ingenieros en todo el mundo.

No podía ser de otra manera, ya que de haberse logrado imponer un sólo fabricante (o un grupo de estos) al conjunto de la actividad humana de comunicar e investigar2, hoy seríamos incapaces de transmitir noticias a la velocidad de la luz a otras partes, o enlazar investigadores a miles de kilómetros de distancia y hasta auxiliar en salvar vidas en eventos como el devastador terremoto en Haití3.

Sin embargo durante muchos años la inmensa mayoría de los usuarios que no poseemos avanzados conocimientos técnicos, nos vimos sometidos a usar la “caja negra” de la que no podíamos entender nada, ni elegir como debería funcionar en lo más mínimo, siempre a las disposiciones de un puñado de transnacionales. Pero hace 27 años, un hacker del MIT llamado Richard Stallman publicó el Manifiesto GNU4 en que confrontó a los productores de ignorancia, que amenzaban los derechos de la sociedad civil y llamó a otros a unirse a su esfuerzo con estas palabras:

Por qué debo escribir GNU

Considero que la regla de oro me obliga a que si me gusta un programa lo deba compartir con otra gente a quien le guste. Los vendedores de software quieren dividir a los usuarios y conquistarlos, haciendo que cada usuario acuerde no compartir su software con otros. Yo rehuso a romper mi solidaridad con otros usuarios de esta manera. (extracto)

Así iniciaría una rebelión en el ámbito de los productores del conocimiento informático, en primer lugar (o mejor dicho se retomaría el avance de la investigación abierta que estaba contra la pared), pero que llegaría a abarcar todas las áreas de la cultura, y que se sigue extendiendo imparablemente gracias a las comunidades que nos hemos unido para terminar con el paradigma de que la mayoría debemos ser tan sólo consumidores tontos y que debemos permitir a unos pocos que diseñen lo que podemos conocer y lo que no.

Ahora, estás a punto de iniciar un camino de descubrimiento que sólo tú decides hasta donde te llevará. No necesitas convertirte en programador para compartir el conocimiento con tus vecinos, tus amigos, compañeros de trabajo o familia. Pero si quieres, podrás intentarlo acercándote a las comunidades de gente que está dispuesta a compartir ese conocimiento. Puedes contribuir de muchas otras formas, enseñando a otros a usar las herramientas que tú mismo estás a punto de apropiarte, mejorando estos textos y ayudas si no te parecen suficientes o con el tiempo se quedan obsoletas. Podrás copiar cuantas veces quieras este material y los programas que vamos a compartir, porque los autores de estos textos y los diseñadores de esos programas, te confieren explícitamente esos derechos, mientras tú, en reciprocidad, no retires esos mismos derechos a la gente a quien tú retransmitas este conocimiento.

Un momento de reflexión

¿Puedes percibir lo que estamos compartiendo contigo? Deténte a pensar unos minutos y luego cuéntanos ¿hasta que punto estarías dispuesto a compartir con otros, algo que has recibido en forma totalmente altruista, y que no se te va a acabar por pasarlo a cuanta gente quieras? ¿En cuánto valoras la solidaridad y sobre todo, tu libertad?

  1. 1. La declaración Universal de los derechos humanos, en su artículo número 19, comúnmente conocido como Libertad de expresión, añade: este derecho incluye [...]el de investigar y recibir informaciones[...] y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.Fuente
  2. 2. De nueva cuenta, te remitimos a interpretar a profundidad el Art.19 ¿estás de acuerdo en que es el único que admite el derecho al conocimiento?
  3. 3. BBC Mundo: Ciencia y Tecnología – La tecnología al alcance de Haití
  4. 4. Manifiesto GNU

A Dios rogando y con el tequio andando.

25 may

He aprendido que:

  • nadie tiene la verdad absoluta;
  • todo mundo tiene el derecho de compartir su cosmovisión;
  • sólo debemos juzgar los actos y no las creencias; y
  • la gente que sólo habla y no actúa en la realidad, suele envanecerse y desarrollar la compulsión de calmar su conciencia pretendiendo imponer sus creencias como “el conocimiento”.

Para mí la esperanza de que la civilización no se vaya por el caño con la destrucción del equilibrio ecológico que nos permitió prosperar como especie, está en los creyentes que por su fe, están reconstruyendo el mundo con base en sus creencias y conocimientos; pero abriéndose a entender mejor el mundo dando a la investigación científica su justo lugar. Por ejemplo las asociaciones campesinas que están reivindicando los saberes tradicionales para defender la biodiversidad y devolver la vida a la tierra.

En cambio, no veo ninguna esperanza en los revolucionarios de café, esos estudiantes que no hacen nada por aplicar “la ciencia” a aliviar los sufrimientos de la gente, pero pretenden ser aptos para juzgar si una creencia es dogmática y nociva o no.

Parece que hay gente encerrada en sus cubículos, que todavía no logra aprender nada de los desastres del siglo pasado como la destrucción de los templos y cultura tibetana pintada de cruzada contra la religión; y de México, de la guerra cristera provocada por la persecución no contra los jerarcas sino contra el culto de la gente.

No, sin perspectiva histórica (o sea hasta que su educación mejore), hay elementos que van a seguir ignorando la importancia de la diversidad biológica y cultural, y pugnarán por la imposición de un “pensamiento único”. Y por supuesto, en realidad no entenderán nada de lo que en verdad está en juego en esta etapa de la humanidad, al borde del abismo.

Lástima, porque todos esos conocimientos cultivados tan piadosamente en sus academias, no están sirviendo de nada porque se están tapando los ojos para no ver para quien trabajan.

Epílogo.

Personalmente, doy gracias a Dios por:

  • haber sido educado por tres distintas concepciones del cristianismo: católica, evangélica y espiritualista;
  • permitirme ser heredero de cultura árabe, africana y mesoamericana;
  • darme tiempo para asimilar mi herencia;
  • abrirme caminos para acercarme a muchas personas de diversos credos, compartiendo el amor por la tierra y el trabajo con nuestras manos por ayudarla a dar frutos y vida no sólo a nosotros.

Del tequio resurgirá la tierra.

4 feb

PREMIO NOBEL DE ECOLOGIA ES MEXICANO

Pocos lo saben, pero existe un premio tipo “Nobel” de Ecología.

Este año lo ha ganado Jesús León Santos, de 42 años, un campesino indígena mexicano que ha estado realizando, en los últimos 25 años, un excepcional trabajo de reforestación en su región de Oaxaca, México.

El nombre de la recompensa es “Premio Ambiental Goldman”

http://www.goldmanprize.org/theprize/about_espanol

Fue creado en 1990 por dos generosos filántropos y activistas cívicos Estadounidenses Richard N. Goldman y su esposa Rhoda H. Goldman.

Consta de una dotación de 150.000 USD ($2,154,000 M.N.) y se entrega cada año, en el mes de abril, en la ciudad de San Francisco, California (Estados Unidos).

Hasta ahora ha sido otorgado a defensores del medioambiente de 72 países. En 1991, lo ganó la africana Wangari Maathai, quien luego obtuvo el Premio Nobel de la Paz en 2004.

A Jesús León Santos le otorgaron se lo han dado porque cuando tenía 18 años decidió cambiar el paisaje donde vivía en la Mixteca alta, “la tierra del sol”. Aquello parecía un panorama lunar: campos yermos y polvorientos, desprovistos de arboleda, sin agua y sin frutos. Había que recorrer grandes distancias en busca de agua y de leña. Casi todos los jóvenes emigraban para nunca regresar, huyendo de semejantes páramos y de esa vida tan dura.

on otros comuneros del lugar, Jesús León se fijó el objetivo de reverdecer los campos. Y decidió recurrir a unas técnicas agrícolas precolombinas que le enseñaron unos indígenas guatemaltecos para convertir tierras áridas en zonas de cultivo y arboladas.

Cómo llevar el proyecto a cabo? Haciendo revivir una herramienta indígena también olvidada: El tequio, el trabajo comunitario no remunerado. Reunió a unas 400 familias de 12 municipios, creó el Centro de Desarrollo Integral Campesino de la Mixteca (Cedicam), y juntos, con recursos económicos limitadísimos, se lanzaron en la gran batalla contra la principal culpable del deterioro: la erosión.

En esa región Mixteca existen más de 50.000 hectáreas que han perdido unos cinco metros de altura de suelo desde el siglo XVI. La cría intensiva de cabras, el sobre pastoreo y la industria de producción de cal que estableció la Colonia deterioraron la zona. El uso del arado de hierro y la tala intensiva de árboles para la construcción de los imponentes templos dominicos contribuyeron definitivamente a la desertificación.

Jesús León y sus amigos impulsaron un programa de reforestación. A pico y pala cavaron zanjas-trincheras para retener el agua de las escasas lluvias, sembraron árboles en pequeños viveros, trajeron abono y plantaron barreras vivas para impedir la huida de la tierra fértil.

Todo eso favoreció la recarga del acuífero. Luego, en un esfuerzo titánico, plantaron alrededor de cuatro millones de árboles de especies nativas, aclimatadas al calor y sobrias en la absorción de agua.

Después se fijaron la meta de conseguir, para las comunidades indígenas y campesinas, la soberanía alimentaria.

Desarrollaron un sistema de agricultura sostenible y orgánica, sin uso de pesticidas, gracias al rescate y conservación de las semillas nativas del maíz, cereal originario de esta región.

Sembrando sobre todo una variedad muy propia de la zona, el cajete, que es de las más resistentes a la sequía.

Se planta entre febrero y marzo, que es allí la época mas seca del año, con muy poca humedad en el suelo, pero cuando llegan las lluvias crece
ápidamente.

Al cabo de un cuarto de siglo, el milagro se ha producido.

Hoy la Mixteca alta está restaurada. Ha vuelto a reverdecer. Han surgido manantiales con más agua. Hay árboles y alimentos. Y la gente ya no emigra

Actualmente, Jesús León y sus amigos luchan contra los transgénicos, y siembran unos 200.000 árboles anuales.

Cada día hacen retroceder la línea de la desertificación.

Con la madera de los árboles se ha podido rescatar una actividad artesanal que estaba desapareciendo: la elaboración, en talleres familiares, de yugos de madera y utensilios de uso corriente.

Además, se han enterrado en lugares estratégicos cisternas de ferrocemento, de más de 10.000 litros de capacidad, que también recogen el agua de lluvia para el riego de invernaderos familiares orgánicos.

El ejemplo de Jesús León es ahora imitado por varias comunidades vecinas, que también han creado viveros comunitarios y organizan temporalmente plantaciones masivas.

La Jornada: Saliva de garrapata, esperanza de científicos para curar el cáncer

31 ago

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Disfruta jugando y creando con Scratch

28 jul

Disfruta jugando y creando con Scratch

Según se, está creado por un amiguito y como podrán pensar con un poquito de calma, definitivamente es mucho mejor que los niños construyan su propio aprendizaje y no sólo que consuman “multimedias” de más o menos calidad hechas por otros.

Igual presentarles los conceptos, pero que ellos mismos creen y descubran, vale mil veces que sólo una imagen (aunque esta diga mil palabras).

Y para que se den una mejor idea de lo que estamos presentando acá, lean el artículo del líder del proyecto Lifelong Kindergarten (Kinder ¡toda la vida!): Mitchel Resnick, Sembrando las semillas para una sociedad más creativa

Super recomendado.

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